Eva Hughes: El arte de reinventarse
Hay trayectorias que impresionan por su velocidad y hay otras que impresionan por su profundidad. La de Eva Hughes tiene las dos cosas. A los 24 años ya dirigía una revista. A los 29 asumió Vogue México. A los 37 era CEO de una compañía que operaba en 17 mercados. Hoy Eva Hughes lidera Istituto Marangoni Miami como vicepresidenta Ejecutiva, acompaña talento desde su firma boutique de consultoría y coaching ejecutivo, y escribe My Two Cents, un newsletter donde comparte con los estudiantes lo que nadie le dijo a ella a tiempo. La encontramos serena —y esa serenidad, dice, no es quietud. Es claridad.
Fotografías:
Vicky Reyes
Mario Pérez Reyes @marioperezrd
Nick García @nickgarciaphoto

¿Qué te motivó a asumir un rol directivo en Istituto Marangoni Miami?
Fue un proceso muy orgánico. Venía de más de veinte años de carrera intensa en México y regresé a Miami —la ciudad donde crecí— necesitando replantearme la siguiente etapa. Recuerdo una anécdota que me contó Luis Corbacho, periodista con quien trabajé largo tiempo en Vogue. Decía que le gustaba ir los fines de semana porque podía concentrarse, y que cada vez que llegaba, yo ya estaba ahí. Escucharlo me hizo verme desde otro lugar: reflejaba muy bien cómo había vivido mi carrera, con entrega, disciplina y una enorme pasión.
En 2018 recibí una invitación de Hakan Baykam, fundador de Istituto Marangoni Miami, para formar parte del Advisory Board. Lo que inició como colaboración puntual fue creciendo hasta que, hace tres años, asumí el rol de vicepresidenta Ejecutiva. Paralelamente continúo con mi firma boutique de consultoría, liderazgo y coaching ejecutivo. Esa combinación entre industria, educación y acompañamiento estratégico es lo que hace esta etapa tan enriquecedora.

Eva Hughes IMM Johanna Ortiz Portfolio Review.
¿Cómo defines el rol de la educación en la transformación de la industria?
La educación debe estar profundamente conectada con la industria. Para mí hay tres pilares esenciales: formación técnica, que da rigor; conexión con la industria, que aporta escenarios concretos; e innovación, que abre nuevas formas de pensar. Cuando los tres conviven, la educación deja de ser teórica y se convierte en preparación real.
Creatividad y negocio: ¿se puede separar uno del otro? Hoy no existe separación entre creatividad y negocio. Ambas cosas deben convivir desde el inicio. Un creativo necesita entender cómo se construye, posiciona y evoluciona una marca. La creatividad sigue siendo el punto de partida, pero ya no es suficiente por sí sola.

Eva Hughes y Silvia Tcherassi IMM.
¿Qué aporta Marangoni a esa conversación?
Miami conecta distintos mundos —culturas, mercados, industrias— y eso la convierte en un espacio muy interesante para pensar el futuro de la moda. Marangoni aporta estructura a ese crecimiento: profesionaliza el ecosistema y conecta a los estudiantes con oportunidades concretas dentro de la industria global.
Reinventarse no es empezar de cero. Es reconocer la evolución que ya ocurrió — y aprender a comunicarla.
¿Por qué algunas marcas sobreviven y otras no?
La creatividad necesita estructura. Hoy la colección y el negocio tienen que convivir desde el inicio: entender qué genera imagen, qué genera ventas y cómo se toman decisiones estratégicas. La creatividad no pierde fuerza por pensar estratégicamente —al contrario, encuentra una dirección más sólida. Y una marca no se construye de un día para otro. La presión por crecer rápido hace que muchos proyectos pierdan identidad. Las que permanecen son las que saben quiénes son y evolucionan sin perder su esencia.

¿Cómo se cultivan relaciones que duran en una industria competitiva?
Con tiempo, consistencia y generosidad. Las relaciones sólidas no se construyen desde la urgencia —se construyen en conversaciones, en pequeños gestos, en aportar sin esperar algo a cambio.
Y en la gratitud. Recuerdo un panel reciente en Bogotá donde José Forteza, Senior Editor de Vogue México y Latinoamérica, y Rocío Arias Hofman, directora de La Malpensante Moda, mencionaron cosas muy emotivas sobre mi trabajo. No lo esperaba. A veces uno construye tan rápido que olvida detenerse a ver el impacto que ha tenido en otros. Esos momentos los recibo con muchísima gratitud.

¿Qué define hoy a un buen líder?
Claridad, coherencia y consistencia. Comunicar bien significa que la otra persona entienda hacia dónde va y por qué. La coherencia ayuda a que los equipos entiendan el sentido de lo que hacen. Y la consistencia construye respeto porque genera confianza.

Eva Hughes y la diseñadora Carolina Herrera, LAFS Summit Cartagena
¿Cuáles son los errores más comunes en perfiles con alto potencial?
Querer hacerlo todo al mismo tiempo. Muchos pierden fuerza porque no priorizan o sienten que deben responder a todas las oportunidades. También veo mucho miedo a tomar posición. A veces crecer implica aceptar que no puedes ser todo para todo el mundo.

Directoras de Vogue 2011 en Japón para FNO
¿Cuál es el mayor bloqueo interno que encuentras en perfiles ejecutivos?
La desconexión entre lo que quieren y lo que sienten que deberían querer. Muchos han construido carreras exitosas desde fuera, pero internamente ya no se reconocen en ese lugar. El bloqueo aparece cuando se sigue avanzando por inercia, sin preguntarse si esa dirección todavía les pertenece.
¿Cómo se construye una narrativa de liderazgo auténtica?
Desde la coherencia. Las personas perciben rápidamente cuando algo está construido solo desde la imagen. Una narrativa real tiene respaldo, tiene historia —y eso es lo que la hace verdadera para los demás.

Eva Hughes, Robert Chavez, CEO Hermès, Nueva York
¿Se puede tener marca personal sólida sin sobreexponerse?
Absolutamente. La diferencia entre tener presencia y vivir desde la exposición constante es enorme. La coherencia y la consistencia generan mucha más confianza que la visibilidad forzada.
¿Por dónde empieza alguien que quiere redefinirse profesionalmente?
Por entender quién es hoy y dejar de comunicarse desde quien era hace diez años. Redefinirse implica una pausa honesta: qué cambió, qué aprendiste, qué espacios quieres ocupar ahora. No se trata de inventar una versión nueva, sino de reconocer la evolución que ya ocurrió y aprender a comunicarla con más fuerza.
Si tuvieras que definir este momento, en una palabra, ¿cuál sería?
Serenidad. Después de años de intensidad, hoy hay menos necesidad de demostrar y más claridad sobre qué tiene sentido para mí. Sigo teniendo energía y curiosidad, pero desde un lugar más consciente y en paz.

Eva Hughes y Steven Kolb CEO CFDA. Istituto Marangoni Miami.
¿Qué consejo te hubiera gustado recibir al inicio de tu carrera?
Que no necesitaba demostrar tanto todo el tiempo. Fui muy joven tomando posiciones de liderazgo —a los 24 dirigía una revista, a los 29 asumí Vogue, a los 37 era CEO de una compañía con 17 mercados—. Con el tiempo entendí que liderar significa saber dónde poner tu energía, construir límites y confiar más en tu propia voz. Tardé muchos años en encontrar esa voz, y quizás por eso hoy valoro tanto acompañar a otros en ese proceso de transformación.




