La Bomba, una fragancia para personalidades magnéticas
La nueva creación olfativa de la marca internacional llega a Venezuela a través de la perfumería Glam Éclat
La combinación entre alas de mariposa y pitaya roja dan como resultado una verdadera bomba. Una fragancia inspirada en la mujer contemporánea que traduce su aroma en energía vital. Esta nueva incorporación al catálogo olfativo de Carolina Herrera es magnética, expresiva, ultra femenina, y sin duda alguna, una joya creada para ser verdaderamente inolvidable.
Para la marca no es una simple fragancia, en realidad, es una forma de estar en el mundo, de hacerse sentir. La Bomba de Carolina Herrera está inspirada en aquellas mujeres que hablan con el corazón y viven intensamente, a su vez, son audaces, cuentan con una personalidad brillante y sofisticada.
Pero, ¿quién es La Bomba, justamente? La propia Carolina Herrera. Ese apodo se lo colocó Diana Vreeland, la editora de moda más legendaria de todos los tiempos, quien la consideraba así, como una explosión de mujer, cualidad que integró por supuesto a su identidad como marca tiempo después.

Detalles de La Bomba de Carolina Herrera
La Bomba fue lanzada en 2025, sin embargo, llegó a Venezuela recientemente con una activación muy especial a cargo de perfumería Glam Éclat, ubicada en Parque Cerro Verde. Por medio de distintas actividades medios de comunicaciones, influencers e invitados especiales tuvieron la oportunidad de conocer la fragancia de primera mano, y vivir, además, toda una experiencia de lujo.
Floral con matices afrutados, luminosa, envolvente y decididamente moderna. La Bomba es una fragancia ideal para la mujer que marca su propio ritmo, dejando atrás las tendencias. La pirámide olfativa comienza con la intensa nota de la la pitaya roja, le sigue una explosión floral: la peonía Cherry. Junto a ella, el franchipán —flor de la plumería rubra— introduce una dimensión solar, entre lo cítrico y lo sensual, con su característico color entre rojo y fucsia.

El fondo se sostiene sobre una vainilla extraída mediante el método tradicional de tintura, que aporta una calidez especiada y duradera, con una estela dorada, solar y profundamente sensual —una firma olfativa inequívoca de Carolina Herrera. El resultado es una fragancia floral afrutada, vegana, compuesta con un 86% de ingredientes de origen natural.
¿Y el frasco? Es un frasco-joya con forma de mariposa, símbolo de metamorfosis, porque para Carolina Herrera, una verdadera mujer siempre se encuentra transformándose.

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